La Historia se Repite: Como San Francisco reaccionó ante una pandemia y el uso de cubrebocas hace 100 años


A medida que comenzamos a reabrir la economía de los EE. UU. y nos acostumbramos a nuestra nueva “normalidad” debido a la pandemia de COVID-19, no podemos evitar preguntarnos cómo habríamos sobrevivido sin la nueva tecnología que ahora tenemos. Hemos podido mantenernos en contacto con familiares y amigos a través de reuniones por medio de Zoom, Google meet, e incluso Facetime.

Nuestros hijos pueden continuar la escuela desde casa y “jugar” con sus amigos usando medios electrónicos, brindando alivio a muchos padres que no tienen idea de cómo entretener a sus propios hijos durante 16 horas continuas del día.

Bueno, hace 102 años nuestro mundo sufrió una pandemia más grande que la que estamos viviendo ahora. La pandemia o gripe española de 1918 mató a casi el 3% de la población mundial. Alrededor de 500 millones de personas se infectaron, 675,000 casos fueron reportados solo en los Estados Unidos.

Durante la pandemia de 1918, San Francisco fue la gran ciudad más afectada, ya que era una de las más pobladas de la época.

Para cuando el paciente cero fue identificado en la ciudad y los funcionarios de salud le ordenaron que se pusiera en cuarentena, ya era demasiado tarde. Solo durante el mes de octubre de 1918, el número de personas infectadas aumentó de 169 a 2,000 en una semana. Después de mucha resistencia de los funcionarios de la ciudad preocupados por la economía de la ciudad, se ordenó el cierre de San Francisco. Al igual que nosotros ahora, se cancelaron las clases, se cerraron negocios y teatros y se exigió a los ciudadanos que se cubrieran la nariz y boca.

San Francisco fue la primera ciudad que requirió cubrirse la cara e impuso una multa de $5 dólares (equivalente a aproximadamente $90 en 2020) si salían en público sin usar cubrebocas.

Los cubrebocas también fueron un signo de patriotismo en la era de la Primera Guerra Mundial. La Cruz Roja incluso hizo un anuncio público: “El hombre, la mujer o el niño que no utilize un cubrebocas es ahora un holgazán peligroso”, según Alex Navarro, asistente del director del Centro de Historia de la Medicina de la Universidad de Michigan.

A fines de noviembre de 1918, los funcionarios vieron una disminución de los nuevos casos reportados y creyeron que la ciudad se había estabilizado. Los residentes de San Francisco incluso celebraron una reapertura y una celebración sin cubrebocas el 21 de noviembre. El San Francisco Chronicle informó sobre la celebración que “las aceras permanecen desparramadas con las reliquias de un mes tortuoso”.

Por supuesto, la pandemia de gripe española estaba lejos de terminar, y la reapertura prematura de la ciudad condujo a un aumento dramático en los casos, llegando a 600 en solo un día.

Habían aplanado la curva sin saberlo, pero al bajar la guardia y relajar sus ordenanzas se convirtió en su error más grande.

En enero de 1919, el número de muertos casi se duplicó. ¡Los ciudadanos protestaron cuando los funcionarios intentaron restablecer el uso obligatorio de los cubrebocas e incluso hubo una Liga Anti-máscara! Los ciudadanos de San Francisco perdieron la fe en sus funcionarios de salud y funcionarios del gobierno, alegando que habían sido clausurados por nada. San Francisco se convirtió en una historia trágica.

El distanciamiento social se convirtió en una práctica más aceptada que el cubrirse la boca para prevenir la gripe. Bajo la presión de los líderes empresariales y ciudadanos, la ciudad no volvió a cerrar, manteniendo abiertos los teatros, las iglesias y las escuelas.

A fines de febrero de 1919, y después de la segunda ola de infecciones, los casos de gripe estallaron a un total de 3.213 residentes de la ciudad, sin un final a la vista.

Específicamente a nuestro vecindario …

En aquel entonces, el Distrito de la Misión era un barrio mixto de inmigrantes de Europa del Este, irlandeses, suecos y alemanes. La comunidad latina no se mudó al vecindario hasta la década de 1950.

Aprender de las medidas de precaución del pasado, combinadas con el activismo por la justicia social y la resistencia de la comunidad latina actual, en particular el Latino Task Force, ha permitido a los residentes del Distrito de la Misión ser conscientes de la importancia de quedarse en casa, utilizar cubre bocas y mantener el distanciamiento social.

Esta información oportuna nos permite un agarre más firme mientras nos preparamos para la segunda ola de infecciones esperada en septiembre.